
Muchas personas se preguntan hoy en día: ¿por qué y para qué existe verdaderamente la iglesia? Es fácil llegar a pensar que nuestro mayor objetivo es asistir fielmente a un servicio cada domingo, disfrutar de la adoración y cumplir con nuestra rutina espiritual. Sin embargo, el verdadero propósito de la iglesia va mucho más allá de congregarnos dentro de cuatro paredes.
La iglesia existe para cumplir una misión divina La respuesta definitiva a para qué existe la iglesia la encontramos en Marcos 16:15: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura”. La palabra “id” no es una simple sugerencia o un permiso; es una orden directa. Nuestra esencia como discípulos de Cristo radica en llevar su mensaje de salvación a quienes aún no lo conocen.
Como nos recuerda la palabra, a veces nos acomodamos en nuestra fe. Venir al templo se convierte en la meta principal de la semana. Pero la congregación local no es el destino final; es nuestro centro de entrenamiento espiritual. Aquí nos nutrimos, adoramos y nos preparamos, pero la verdadera obra ocurre afuera, en las calles, nuestras casas y nuestros trabajos.
El sacrificio que impulsa nuestra razón de ser Para entender con profundidad por qué existe la iglesia, debemos mirar a la cruz. Isaías 53 nos relata el inmenso dolor físico y espiritual que Jesús padeció. Él no soportó la corona de espinas, los azotes y el desprecio para que nosotros simplemente ocupáramos una silla cómodamente cada semana. Él sufrió nuestro castigo para darnos paz, y a cambio, nos entregó la enorme responsabilidad de compartir ese regalo. Acomodarnos en las bancas es olvidar el alto precio que se pagó por esa salvación.
Llamados a ser pescadores de hombres Jesús llamó a sus primeros discípulos a ser “pescadores de hombres”, y ese mismo llamado resuena con urgencia para nosotros hoy. Hay miles de personas a nuestro alrededor que sufren, que experimentan rechazo, o que están atadas por el pecado y la depresión, esperando que alguien les ofrezca la esperanza que nosotros ya poseemos.
Entonces, ¿cuál es el propósito de la iglesia? Existimos para buscar y rescatar a los perdidos. Es tiempo de salir de nuestra zona de confort y llevar sanidad, liberación y la luz del evangelio al mundo que desesperadamente nos rodea.