Lo que creemos: Fundamentos y doctrina de nuestra fe
En la Iglesia Hispana de la Comunidad en Boston, nuestra fe, práctica y doctrina no se basan en opiniones humanas, corrientes filosóficas ni en las tendencias de la sociedad actual, sino en verdades eternas, absolutas y reveladas por Dios. Como una congregación unida que sostiene una teología evangélica y de línea tradicional conservadora, nos arraigamos firmemente en las Sagradas Escrituras. Ellas constituyen la única regla infalible para gobernar nuestra fe, nuestra conducta, nuestra enseñanza y la vida en comunión de nuestra iglesia.
El propósito de esta sección es exponer detalladamente, con claridad y sin rodeos, los pilares doctrinales que definimos, practicamos y defendemos. A través de estos fundamentos, tanto el creyente experimentado que busca una nueva congregación como la persona que está explorando la fe por primera vez, pueden comprender con precisión qué nos define como un lugar sagrado de adoración en la ciudad de Boston.
1. Las Sagradas Escrituras
Creemos que la Santa Biblia es la Palabra de Dios inspirada por el Espíritu Santo, autoritativa, infalible e inerrante en sus manuscritos originales. No consideramos la Biblia como un libro histórico común, ni tampoco como un buffet de ideas del cual podemos seleccionar lo que nos agrada y desechar lo que nos confronta. La Palabra de Dios se recibe de forma completa o no se recibe.
Aceptamos los sesenta y seis libros del Antiguo y Nuevo Testamento como el diseño divino y la revelación final para la salvación de la humanidad y la brújula moral para la sociedad. La Escritura es la máxima autoridad sobre cualquier tradición, experiencia espiritual o estructura eclesiástica. Por lo tanto, en nuestra iglesia nos esforzamos para que cada predicación y enseñanza traduzca estas verdades eternas en principios cristianos prácticos y aplicables para la vida diaria, el matrimonio, las finanzas y el desarrollo de la familia.
- Citas bíblicas de fundamento: 2 Timoteo 3:14-17; 2 Pedro 1:20-21; Salmo 119:105; Josué 1:8; Salmo 119:11.
2. El Dios Trino
Creemos en un solo Dios vivo, verdadero, santo y perfecto, Creador y Gobernador absoluto de todo el universo. Dios no es una fuerza impersonal, una energía cósmica ni un concepto abstracto inventado por la mente humana. Él es un Dios personal, eterno, sin principio ni fin, que subsiste y se manifiesta en tres personas distintas pero co-iguales en esencia, atributos, poder, majestad y gloria: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.
Las tres personas de la Trinidad operan en perfecta unidad y armonía, compartiendo la misma naturaleza divina. Dios es soberano sobre la historia, la creación y las leyes físicas, naturales y espirituales, gobernando con justicia, amor y misericordia sobre toda Su obra.
- Citas bíblicas de fundamento: Génesis 1:1; Génesis 1:26-27; Deuteronomio 6:4; Mateo 28:19; 2 Corintios 13:14; Salmo 90:2; Marcos 12:29; Lucas 3:22.
3. Jesucristo y su obra redentora
Creemos en la deidad absoluta y en la humanidad perfecta de nuestro Señor Jesucristo, el Hijo unigénito de Dios. Él es completamente Dios y completamente hombre, el único mediador entre Dios y los seres humanos. Creemos en su concepción milagrosa y nacimiento virginal por obra del Espíritu Santo, en su vida terrenal perfecta, santa y absolutamente libre de todo pecado. Creemos en sus milagros divinos, que demostraron su autoridad sobre las enfermedades, la naturaleza y el mundo espiritual.
Afirmamos que Jesús se ofreció a sí mismo de manera voluntaria en la cruz como un sacrificio perfecto, vicario y sustitutivo en favor de la humanidad, derramando su sangre para pagar el castigo que merecían nuestros pecados. Creemos en su resurrección corporal e histórica al tercer día de entre los muertos, venciendo de forma definitiva el poder de la muerte, el pecado y Satanás. Creemos en su ascensión física al cielo, donde ahora está sentado a la diestra de Dios Padre intercediendo por los creyentes, y en su futuro e inminente regreso con gloria y gran poder para reinar de forma eterna.
- Citas bíblicas de fundamento: Juan 1:1-5; Juan 14:10-30; Mateo 1:22-23; 1 Corintios 15:3-4; Hebreos 4:14-15; Hechos 1:9-11; 1 Timoteo 6:14-15; Tito 2:13; Isaías 9:6.
4. El Espíritu Santo
Creemos que el Espíritu Santo es la tercera persona de la Trinidad, divino, personal y soberano. Su función primordial en el mundo es convencer a la humanidad de pecado, justicia y juicio, atrayendo a las personas hacia Cristo. Al momento de la salvación, el Espíritu Santo regenera espiritualmente al creyente, habita en él, lo sella como propiedad de Dios para el día de la redención y lo adopta dentro de la familia celestial.
El Espíritu Santo guía a la iglesia a toda la verdad contenida en la Palabra, consuela al creyente en sus aflicciones, transforma su carácter a la imagen de Jesús y lo capacita para vivir en santidad y servicio activo. Asimismo, el Espíritu otorga dones espirituales y poder sobrenatural para la edificación del cuerpo de Cristo. En nuestra iglesia, reconocemos, valoramos y damos la bienvenida a las manifestaciones y los dones del Espíritu Santo, pero los abordamos bajo las pautas del orden bíblico, la cautela y el discernimiento pastoral, asegurando siempre su autenticidad y alineación estricta con las Escrituras.
- Citas bíblicas de fundamento: Juan 16:7-13; Lucas 24:49; 1 Corintios 12:7-11; Efesios 1:13-14; Romanos 8:15-17.
5. La condición humana
Creemos que el ser humano —hombre y mujer— fue creado por un acto directo, consciente y amoroso de Dios, a su imagen y semejanza. Por ende, rechazamos la noción de que la humanidad sea el resultado de un accidente cósmico, fuerzas ciegas o un producto de la evolución ciega. El ser humano fue creado en un estado original de inocencia, justicia, bondad y comunión perfecta con su Creador.
Sin embargo, a causa de la desobediencia voluntaria de Adán y Eva en el Edén, la humanidad cayó en pecado. Esta transgresión corrompió la naturaleza humana, heredando a todas las generaciones posteriores una condición de pecado, muerte espiritual y separación total de Dios. Por sus propios medios, religión, méritos, educación o buenas obras, el ser humano es completamente incapaz de restaurar su relación con Dios o librarse del justo juicio divino. Su única esperanza de redención se encuentra de manera exclusiva en la intervención de nuestro Señor Jesucristo.
- Citas bíblicas de fundamento: Génesis 1:26-27; Génesis 1:31; Romanos 5:12-21; Romanos 3:23; Efesios 2:1-3.
6. La Salvación por Gracia mediante la Fe
Creemos que la salvación es el regalo gratuito, inmerecido y perfecto que Dios otorga al ser humano. Este rescate de la condenación eterna no se obtiene mediante esfuerzos humanos, el cumplimiento de ritos religiosos ni la acumulación de buenas obras. La salvación es un acto de la pura gracia divina, provisto por medio de la redención y el sacrificio de Cristo en la cruz, y se recibe únicamente a través de la fe personal.
Para ser salva, la persona debe experimentar un arrepentimiento genuino de sus pecados, reconociendo su necesidad de un Salvador, y confesar públicamente que Jesucristo es el Señor de su vida, creyendo en su resurrección. Las evidencias visibles e internas de una salvación auténtica son el testimonio directo del Espíritu Santo habitando en el corazón, y un fruto evidente que se refleja en un cambio de conducta, rectitud y una vida que busca la santidad. Desde el momento en que una persona acepta a Cristo por la fe, recibe el perdón total de sus ofensas, es justificada ante Dios y comienza a disfrutar de la promesa de la vida eterna.
- Citas bíblicas de fundamento: Efesios 2:8-9; Romanos 6:23; Romanos 10:13-15; Juan 14:6; Juan 1:12; Tito 2:11; Tito 3:5; Santiago 1:19-22.
7. La Iglesia: El Cuerpo de Cristo
Creemos que la Iglesia no es una invención sociológica, un club social, una organización humana ni un centro de entretenimiento. La Iglesia es una institución divinamente ordenada, establecida y comprada por Dios mismo a precio de sangre a través de Jesucristo, quien es su única Cabeza suprema. La iglesia universal incluye a todos aquellos que, a lo largo de la historia y alrededor del mundo, han sido lavados por la sangre de Cristo y regenerados por el Espíritu Santo.
A nivel local, nos manifestamos como la Iglesia Hispana de la Comunidad en Boston, una congregación multicultural y vibrante que reúne a familias provenientes de diversas naciones de Latinoamérica y del Caribe, integrando a todas las generaciones en un solo espíritu de fe y unidad. La iglesia local es un lugar sagrado destinado a la adoración pública, la instrucción bíblica fiel, la comunión fraternal, el apoyo mutuo en momentos de aflicción y la edificación colectiva a través de los dones. Vivir la vida cristiana aislados o bajo nuestros propios términos contradice el diseño de Dios; fuimos llamados a congregarnos, a someternos a la autoridad bíblica y a trabajar en armonía bajo la guía del Espíritu Santo para cumplir la Gran Comisión.
- Citas bíblicas de fundamento: Mateo 16:18; Efesios 5:23; 1 Corintios 12:12; 1 Corintios 12:27; Hebreos 10:24-25; Hechos 2:42-47; Efesios 4:11-16.
8. Las Ordenanzas Sagradas
En obediencia a los mandamientos explícitos de nuestro Señor Jesucristo, practicamos y administramos dos ordenanzas instituidas para la iglesia local:
- El Bautismo en Agua: Creemos que el bautismo bíblico debe realizarse por inmersión total en el agua, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Esta ordenanza no limpia los pecados ni salva a la persona, sino que constituye un testimonio público y consciente de fe. Es el acto simbólico por el cual el creyente declara ante el mundo espiritual y físico su identificación con la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo, testificando que ha muerto a la vieja vida de pecado y ha resucitado para caminar en novedad de vida. (Mateo 28:19; Romanos 6:4).
- La Santa Cena: Creemos que la Santa Cena es una proclamación conmemorativa e íntima instituida por Jesús la noche en que fue entregado. Al participar del pan y del fruto de la vid, vemos en ellos los símbolos sagrados de su cuerpo quebrantado y su sangre derramada para la remisión de nuestras culpas. Es un acto de memoria activa, examen personal, acción de gracias y renovación de nuestra comunión con el Señor y con nuestros hermanos, la cual celebramos con profunda reverencia hasta el día de su glorioso regreso. (1 Corintios 11:23-26).
9. La Santificación y el llamado a CRECER
Creemos que la santificación es la voluntad de Dios para cada creyente. No se trata de un estado de perfección instantánea, sino de un proceso continuo, progresivo y deliberado en el cual el cristiano es apartado del pecado para consagrarse completamente al servicio de Dios. Esto requiere un esfuerzo consciente guiado por el Espíritu Santo para hacer morir las obras de la carne y desarrollar un carácter que refleje fielmente la imagen de Cristo en todas las áreas: privada, familiar, laboral y social.
En nuestra congregación, este proceso dinámico se resume en nuestro llamado central: CRECER. Para nosotros, crecer es el desarrollo constante y el fortalecimiento intencional de nuestra relación y comunión con Dios, así como la profundización de nuestros lazos fraternales unos con otros. Rechazamos la apatía y el estancamiento espiritual. Por ello, fomentamos una cultura basada en relaciones saludables, el estudio devocional de la Palabra, la oración diaria y un sistema de mentoría práctica. Contamos con líderes y mentores comprometidos que brindan acompañamiento a fin de guiar a cada generación a avanzar firmemente en su madurez espiritual y afectiva.
- Citas bíblicas de fundamento: Hebreos 12:14; 1 Pedro 1:15-16; 2 Pedro 3:18; Colosenses 1:9-10; 1 Tesalonicenses 5:11; 2 Corintios 3:18.
10. La Práctica de la Generosidad y Sostenimiento de la Obra
Creemos que la generosidad es un valor central del reino de Dios y una expresión tangible de un corazón transformado por la gracia. Reconocemos que Dios es el dueño absoluto de todo lo que existe y que los seres humanos somos únicamente administradores de los recursos temporales que Él deposita en nuestras manos. La iglesia local, en el desarrollo de su misión espiritual, labor evangelística y operación cotidiana, se sostiene de forma exclusiva mediante la provisión fiel, voluntaria y generosa de Dios, manifestada a través de las ofrendas y los diezmos de sus miembros miembros.
Afirmamos que el cristiano es llamado por las Escrituras a proveer con alegría para el mantenimiento de la casa de Dios, demostrando obediencia, gratitud y confianza en el cuidado divino. Esta generosidad financiera no se realiza por manipulación, culpa o para comprar el favor de Dios, sino como un acto de adoración sincera. La práctica fiel de dar diezmos y ofrendas cubre los gastos operacionales y ministeriales de la congregación y nos capacita para extender el alcance del evangelio, financiar proyectos de ayuda comunitaria local, apoyar la mentoría y el liderazgo de las nuevas generaciones y actuar como un faro visible de esperanza y asistencia material en la ciudad de Boston.
- Citas bíblicas de fundamento: 2 Corintios 9:6-7; Malaquías 3:10; Proverbios 3:9-10; Hechos 20:35; 1 Crónicas 29:14.
11. El Poder Sobrenatural de Dios y la Sanidad Divina
Creemos que el poder sobrenatural de Dios es un componente integral, activo y vigente del evangelio de Jesucristo. Dios no ha cambiado; Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos, y su poder está plenamente disponible para aquellos que ejercen la fe. Este poder se manifiesta de manera especial en la restauración integral del ser humano, abarcando la salud física, el bienestar emocional y la liberación espiritual.
Creemos que Dios interviene de forma soberana realizando milagros de sanidad instantánea, pero también opera a través de procesos de sanidad progresiva, la intervención médica, el alivio del dolor corporal y la restauración profunda de las heridas del alma causadas por el rechazo, el trauma o la culpa, demostrando así su inmenso amor y compasión. Afirmamos también que la autoridad de Cristo faculta a la iglesia para ejercer dominio espiritual sobre las fuerzas de las tinieblas, trayendo libertad y paz a los oprimidos.
- Citas bíblicas de fundamento: Mateo 8:16-17; Jeremías 32:17; Santiago 5:14-15; Hebreos 13:8; Éxodo 15:26.
12. Nuestra Esperanza: El Regreso de Cristo y el Destino Eterno
Creemos en la bendita esperanza de la iglesia: el regreso inminente, personal, visible y glorioso de nuestro Señor Jesucristo para buscar a su pueblo. Este acontecimiento histórico y profético marcará la culminación de la dispensación actual y la victoria final de Dios sobre toda maldad.
Creemos en la resurrección corporal de todos los seres humanos que han existido. Habrá un juicio final ordenado por Dios y ejecutado por Jesucristo, donde cada individuo comparecerá para rendir cuentas de sus obras y de su respuesta ante el mensaje de la salvación. Aquellos que se arrepintieron y depositaron su fe en Cristo resucitarán para heredar la vida eterna, disfrutando de una comunión ininterrumpida, gozo eterno y paz en la presencia del Señor en los cielos nuevos y tierra nueva donde habitará la justicia. Por el contrario, quienes rechazaron de manera voluntaria la gracia de Dios y perseveraron en su rebelión y pecado, enfrentarán la separación eterna de la presencia divina y la condenación eterna en el infierno.
- Citas bíblicas de fundamento: 1 Tesalonicenses 4:16-17; Apocalipsis 20:11-15; Juan 5:28-29; Mateo 25:31-46; 2 Pedro 3:13; Romanos 8:23-25; 1 Corintios 15:51-52.